La Neocueva es la recreación de la cueva de Altamira tal y como era durante el Paleolítico,
la época en que fue habitada y realizado su arte. Reconstruye la arquitectura geológica
original, antes de los derrumbes naturales sucedidos ya en época prehistórica, recuperando
así su gran boca de acceso.
Antes de entrar en la Neocueva una corta película nos presenta toda la prehistoria y la historia
de Altamira; una vez dentro se asiste a un instante de la vida cotidiana de sus habitantes: el campamento
de un grupo humano magdaleniense. Contemplaremos una excavación arqueológica en curso,
veremos los restos de un oso cavernario que hace milenios murió durante la hibernación,
hasta llegar por fin al gran techo pintado, la manifestación artística más
espectacular de la cueva.
La imagen más conocida de Altamira es la manada de bisontes, machos y hembras. Se da en ellos las
principales características del arte paleolítico en grado de excelencia: dibujo, grabado,
pintura y policromía. El artista incorporó las grietas y relieves naturales de la roca para crear las figuras de los animales, y representarlos así en sus distintas posturas
habituales, acostados, en alerta, bramando, con la cabeza vuelta, al galope, identificando siempre a
cada especie animal con sus rasgos más característicos.
El arte de Altamira se extiende por toda la caverna hacia el interior hasta su Galería Final, presentada en el pasillo de salida de la Neocueva, y donde nos esperan sorprendentes y espectrales
máscaras, otra de las representaciones más características de Altamira.
Esta selección de animales, signos y figuras casi humanas representan una forma de entender el
mundo, la espiritualidad de las sociedades cazadoras del Paleolítico Superior, y el inicio de
nuestra historia.