La hoy conocida como Colegiata de Santa Juliana tiene su origen en la expansión del antiguo
monasterio del mismo nombre, a mediados del siglo XII. Fue construido por un
grupo de monjes para contribuir a
la repoblación de la zona y crear una pequeña ermita en la que exponer las reliquias de la mártir Juliana, que traían consigo .
Por aquel entonces la aldea toma el nombre
del monasterio: “Sancta luliana”, que declinó en la actual Santillana.
Hoy en día no se conservan restos del monasterio primitivo. Se supone que era una sencilla
construcción de piedra con ábside rectangular y cubierta de madera, a semejanza de otras
edificaciones visigóticas o mozárabes. De la estructura actual destaca la iglesia, de estilo románico influenciada por las corrientes del sur, a partir del paso del
Camino de Santiago por las provincias de Burgos y Palencia. Su fachada principal se encuentra orientada
al sur y precedida de un amplio atrio, cuenta con un arco de medio punto rodeado de arquivoltas con un
friso que representa al Pantocrator y una hornacina con la imagen de Santa Juliana en el friso. Sus
capiteles reflejan una gran variedad de motivos florales y figurados, ambos representativos de
la iconografía románica.
El claustro se encuentra situado en la fachada norte del conjunto y sus capiteles muestran los principales elementos decorativos utilizados en la época, florales, geométricos y
figurados. Predominan los arcos sobre dobles columnas, aunque también se encuentran pilares de
cuatro columnas, que hacen las funciones de separadores de temas. Entre los temas representados
se encuentran escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento.
Cabe destacar su retablo mayor, realizado entre finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI y que mezcla
elementos del gótico flamígero y del plateresco.